
El talento de Meryl Streep es innegable,
pero ¿por qué fue capaz de atravesar generaciones?
Como
autora, me gusta pensar que detrás del éxito de un actor, además
de su estudio y talento innato, hay un buen guión, un buen director y
una buena producción. Pero también hay algo más: un compromiso, una ductilidad,
una magia. Como la que tiene Meryl Streep, que atraviesa
las generaciones con una capacidad pocas veces vista.
La
avalan diecinueve nominaciones a los Premios Oscar, cinco décadas de películas
y varios personajes que guardamos en nuestra memoria sin recordar los
títulos de las películas. La avalan el perfil bajo, la solidaridad y la
sabiduría de los años. La avala ser llamada por su nombre sin la necesidad del
apellido. La avala el ser Meryl Streep.
Meryl Streep: la versatilidad que atraviesa décadas
Inicio
esta búsqueda con Johanna, el personaje que le
valió su primer Oscar, en “Kramer versus Kramer”.
Quizás, el personaje más viejo que recuerdo cuando hablamos de Meryl y quizás
el que le dio la posibilidad de ser todo lo obsesiva que quería ser. Es que
cuando la llamaron para este personaje de una separada que abandona a su hijo,
Meryl se empapó tanto de ella, que hasta quiso escribir sus propios diálogos.
Sus mismos compañeros de trabajo destacaron que la actriz había paseado por el
barrio donde se filmaría la película, demostrando a una Meryl Streep apasionada por su trabajo. Y bastante obsesiva, sí.
La
crítica empezó a considerarla y con su escritora en “Out of Africa” (África mía), consiguió no
sólo popularidad, sino respeto en su carrera. Además, compartió escena
con Robert Redford, que no es un tema menor. Allí se
empezó a ver una Meryl que contaba con las herramientas
para cualquier personaje que se le pusiera enfrente. Más allá de las
historias, más allá de las producciones, si Meryl Streep encabezaba el elenco,
la película se postulaba como un éxito.
Cuando vimos que Meryl también era cómica
Ya
por los años noventa, Meryl incursionó en la comedia casi por accidente. Una
anécdota casi desconocida es que, junto a su entrañable amiga Goldie Hawn, iba a protagonizar “Thelma &
Louise”, pero al quedar embarazada, fueron ambas reemplazadas por Geena Davis y
Susan Sarandon. Por supuesto que no nos quejamos con el cambio, porque eso
también dio lugar a que Meryl hiciera luego “Death Becomes Her” (La
muerte le sienta bien).
Ahí
viene, sí. Quizás uno de los personajes que forman mi podio personal de personajes
preferidos es Francesca, la ama de casa
entregada a sus hijos que interpretó en “Los Puentes de
Madison”. Cuando le preguntaron a Clint Eastwood el por qué de
la elección de Meryl, fue el primero en reconocer que se trataba de “la mejor actriz del mundo”. La forma en que se
cargó al hombro a esa mujer que estuvo dispuesta a dejar pasar su propio
deseo con tal de mantener la felicidad de sus hijos, hace que cualquier mujer
pueda identificarse con alguna veta de este personaje, al que le ha brindado tanto de su corazón que nos duele a
nosotros como espectadores que Francesca no se baje de la camioneta…
Una nueva bisagra
Su
primer nuevo éxito y el que tal vez reconocen las últimas
generaciones que no alcanzaron a verla en las películas de los 70, 80 y 90, fue
la inolvidable Miranda Priestlyde “The Devil wears Prada” (El Diablo viste a
la moda), con la que Meryl Streep consiguió su décimo cuarta nominación a los
Oscars, además de la renovación de su público.
Con esta comedia dramática, Meryl
demostró poder pasar de la ternura a la frialdad y poder interpretar a
esta dura y respetada —temida, más que nada— editora en jefe de la Revista
Runway. Soy una convencida de que, si Meryl no interpretaba este
personaje, no había forma de lograr una cierta empatía con la insoportable
Miranda.
Una nueva Meryl
Y
cuando pensamos que ya no podía sorprendernos, viene Meryl Streep y hace “Mamma Mia!”. Allí interpreta, claro, a la mamá
hippie que todos queremos tener y nos regala algo distinto ¡Una Meryl capaz de cantar canciones de ABBA!
La
entrañable Donna posee una energía tan positiva y una manera tan libre de vivir
la vida, que todos quisimos visitar Grecia para cantarle a
un Pierce Brosnan “The winner takes it all”.
Mi
podio personal termina con el personaje de Julia
Child en “Julie & Julia”,
donde Meryl Streep no sólo logra transmitir lo inmensa que es Julia Child
para la gastronomía estadounidense y para los cocineros del mundo —como yo—,
sino que también nos muestra una vez más su versatilidad. Por conocimiento
propio, el tono de voz logrado por Meryl y los gestos que alcanzó en su
interpretación son los que tenía la cocinera Julia Child, por
lo que considero, una vez más, que Meryl Streep se merece más que mi
admiración.
La carrera de Meryl abarca
cinco décadas y acá faltan muchas películas (Estamos hablando de la
mujer que tiene su propio anexo de películas en Wikipedia), pero quise
encontrar algunas películas significativas y que hablen de su paso a
través de las generaciones.
Para terminar de amar a Meryl
A
lo largo de su carrera, interpretó a tantos personajes que ya nos olvidamos de
la mitad. Pero este video te cuenta los diferentes acentos y tonos de voz
que hizo. Son poco más de cinco minutos, valen la pena y está Meryl
Streep. ¿Necesitás más razones para verlo?










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